30 marzo, 2006

* Paulette *

Perdí la clase que tenía hoy, así que decidí irme a dar un paseo y tomar unas cuantas fotos en la plaza. Mientras las tomaba, tratando de enfocar y hacer coincidir mi dedo apretando el botón con una niñita que corría alrededor de unas palomas, llegó un hombrecito cerca. Traía en sus manos una bolsa amarilla de mucho uso llena de algo, y la apretaba firmemente. La abrió con cuidado, metió su mano arrugadita en ella, tomó un puñado del interior y lanzó con fuerza y delicadeza a la vez miles de migas de pan a las palomas. Las palomas abandonaron a la niña y se fueron todas a sus pies, incluso algunas de muy lejos, vinieron a recibirlo a él y a su comida.

Le tomé algunas fotos a lo lejos hasta que algo (grande) me hizo acercarme a él.
Lo saludé y le pregunté si podía tomarle una foto, y en el instante en qu
e le pregunté esto, las palomas empezaron a volar a su alrededor, dando unos pequeños saltos y vuelos cortos para subirse en sus manos; el las recibía tranquilo.
Me reí y le tomé una foto de bien cerca. A él no le molestó. No dijo nada. Sólo sonreía dejando ver sus pequeños dientecitos. Luego tomé otra.
Me acercó la paloma que tenía en sus manos para que la tocara, y yo, con un poco de miedo, acerqué mi dedo índice a su pecho hinchado y ella voló. La magia sólo
se daba con él.
Le pregunté si venía siempre y me dijo, entre risas, que no compraba tanto pan, que venía día por medio o cada dos días.

Me preguntó si no tenía frío. El andaba todo abrigadito, con un chaleco de lana azul debajo de un terno muy formal y con el pelo peinado perfectamente hacia atrás, inmóvil, húmedo. La verdad es que yo sí tenía frío pero le contesté que no.

Me contó que estaba jubilado hace dos años ya y que era de Santiago, que se había venido para acá a descansar y a estar con sus hijos y por el clima. Mientras me contaba todo eso las palomas se turnaban para subirse a sus pequeñas y arrugadas manos.
Me preguntó que hacía yo. Le contesté que aun estaba en el colegio, pero que el próximo año pensaba irme a estudiar Psicología a Viña. Me deseó suerte con unos
ojos sinceros y algo húmedos.
Me contó también que, cuando él trabajaba, era como vendedor ambulante, y que conocía muchas ferreterías, que tenía muchos amigos que trabajaban ahí y que tenía muchos amigos en general.
Me preguntó si yo tenía muchos amigos también. Yo solo me reí.

Las palomas se alejaron, ingratas, cuando el pan se acabó.

Su cara arrugadita y amable cambió y de pronto, me c
ontó que, un poco antes de venirse a La Serena, había enviudado. Yo no supe que decirle, pero algo en mí me hizo tocarle el hombro.
Su cara volvió a cambiar y me contó que su pasión era el baile… Pensé en decirle que para mí era todo lo contrario, pero quería escucharlo a él, su historia.

Me contó, con ojos iluminados, que amaba el tango, y que en Santiago perteneció a un club de tango, que el junto con un amigo inauguraron. Él, Paulette y su amigo González.
Me aclaró, entre serio y orgulloso, que era “Paulette”, que significaba “Pablito” y no “Poulette”, que es “pollo”, todo esto en francés.
Se había hecho la mayoría de los amigos que tenía bailando tango, dijo.
Me contó que en unos tres meses más se iba a Iquique a visitar a algunos familiares y que en Septiembre volvía, porque, aunque prefería el frío, no se quería arries
gar a que este fuera su último invierno.
Miró a los lados y se movió de tal forma que entendí que tenía que irse, así que me acerqué, y mientras el me acercaba su mano, se la tomé y me acerqué más y no pude menos que darle un beso en la mejilla y darle las gracias.
Me miró tierno, me aconsejó que me abrigara y me deseó suerte.
Se fue, lentito, y preferí no mirarlo, y algo así como pena sentí que me invadía.

Caminé cautivada y despacio por la plaza.
Ya camino a mi casa me di cuenta que no le pregunté en ni
ngún momento su nombre ni él me preguntó el mío. Sentí que perdía algo…
Luego de pensar y tratar de intuir su nombre por su carita inolvidable, concluí que también me servía almacenarlo en mi memoria como el “Señor de las palomas
”, el Señor Paulette de las palomas, pero Paulette, no Poulette.

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09 marzo, 2006

* Soy Yo *

Finalmente concluyo lo que soy...

Soy "inculta generalmente" (y no "generalmente inculta").
Reacia a bañarme en las mañanas y más aun en invierno.
Amante de no hacer nada desde hace poco.o.mucho.
Casi tengo 18 y aún duermo con peluche...
Me demoré aproximadamente 6 años en descubrirte por completo.
Sé escribir pero no hablar.
Nada.Siempre...TodoNunca.
Mi vida ideal esta basada en películas, juegos de Play Station y sueños recurrentes.
Creo haber perdido más gente que ganado.
Hace 8 años camino en la misma dirección y llego al mismo lugar, habitualmente a la misma hora.
Nunca me aprendí los puntos cardinales ni creo poder aprenderlos alguna vez.
Tengo más números de teléfono que llamadas recibidas.
Nunca he bailado y lo de la gira para mí no cuenta.
Creo que he pasado más horas de mi vida sentada en el PC que en otro lugar y no sé nada sobre él.
Creí profundamente y lo sigo haciendo.
Sueño más despierta que dormida [y parece más real]
No soporto las faltas de ortografía, los puntos mal puestos o cualquier imperfección escrita.
Retengo lo inútil y olvido lo relevante. [Siempre]
"Eran" miles y "son" pocos.
Siempre he querido leerme el diccionario.
No conozco hechos históricos, ni fechas, ni próceres ni nada relacionado.
No puedo escribir en el teclado sin mirar.

Concluyo que soy "Nadie" para el mundo y "Alguien" para mí. Y junto contigo lo tengo "todo" y soy "alguien" y a la vez "nadie".
Y así, opto por quedarme contigo y ser lo que soy.eres.seré.serás.seremos.

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